Friday, May 13, 2011

Violencia de género: Otros mundos posibles


Luego de que se firme un convenio en Europa para equiparar las políticas de violencia de género en todo el continente, se abre el debate acerca de la efectividad de las medidas adoptadas. Cómo influye esto en las diferentes lógicas que unen hombres y mujeres. ¿Por dónde pasan sus diferencias?
El texto prevé normas contra la agresión física y sexual, los matrimonios forzosos, la ablación del clítoris y los crímenes de honor; también contempla la prevención y educación contra el sexismo.
Como explica la Dra. Ana María Fernández en su libro Las lógicas sexuales: Amor, política y violencias: “Es de suponer que la crisis capitalista mundial hará más feroces las condiciones de vida, particularmente las de los colectivos más desigualados de los países y regiones más pobres”. En esto radica –quizá- la mayor importancia de este tratado ya que unifica leyes de países políticamente tan diversos como pueden ser Francia, Finlandia y Turquía.
Otro apartado importante es el que garantiza la protección y la defensa legal gratuita a las víctimas y pide la institución de centros de apoyo.
En estos nuevos e inciertos tiempos de quiebre de las verdades de las lógicas capitalistas, se trata de inventar. Inventar mundos. Otras vidas posibles. Otras políticas posibles. Otras intimidades. Otros razonamientos. Este desafío de concebir nuevas maneras de construcción política, y por ende nuevas formas de producción de subjetividad y modalidades de lazos sociales se vuelve imprescindible.
La voluntad política y la voluntad social se involucran necesariamente. Las mujeres tienen el deber imperioso de comprender que independencias sociales y económicas junto a dependencias sentimentales puede ser uno de los peores negocios históricos que supimos construir. Son las encerronas trágicas de las pasiones de dominio, poderes tristes que sólo dejan dolor, soledad, sometimiento. Son políticas del amor que insisten una y otra vez sin registrar que como títeres sin titiritero responden a la subordinación. Se trata de inventar otra lógica amorosa.
Tal vez así podremos inscribir el vivir, el amar, el soñar, el gozar, el trabajar en pasiones jubilosas con otros, entre otros. Tal vez allí, sí se trate de los juegos de las diferencias sin las sombras de las desigualdades.

Siga leyendo sobre Las lógicas sexuales: Amor, política y violencias de Ana María Fernández en el siguiente link.

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