El rescate de los mineros de Chile ha sido un acontecimiento que si bien fue único, vuelve a evocar la pregunta acerca de cómo se sobrevive a un encierro. Un análisis de dos eventos, en apariencia desconectados en el tiempo y el contexto, repasa el éxito mediático y cuestiona si la necesidad de desconocer la maldad y la posibilidad de destrucción permiten al ser humano soportar las circunstancias más adversas. Ana Frank se vuelve actual frente al encierro de 33 mineros chilenos.
El rescate de los mineros de Chile fue uno de los acontecimientos del año 2010. Con estos hombres vivimos momentos de tensión, incertidumbre, angustia y finalmente la alegría del rescate. También se impusieron varias reflexiones. La situación extrema nos hizo volver a tocar esas aristas filosas de los seres humanos que la vida cotidiana lima con los apurones que no dan lugar a la sensibilidad, con el confort –alcanzado o deseado - que nos aleja de las situaciones de esfuerzo máximo y de la escases de recursos. El encierro de los mineros nos confrontó de nuevo a las aperturas y encerronas que el uso del poder plantea entre las personas.
